lunes, 27 de marzo de 2017

Las jugadoras y los eSports: una asignatura pendiente


Antes de comenzar con el texto de hoy, quiero decir que me siento muy feliz al pertenecer a una casa tan acogedora como la de Mundogamers, donde se me ha tratado como lo que soy: una persona, igual a mis compañeros, sin tomar ningún tipo de trato diferente por parte de ninguno de los magníficos chicos con los que aquí comparto techo. También aprovecho para decir que me hace aún más feliz la llegada de Rebeca a la redacción. Qué alegría ver que cada vez hay más mujeres en la prensa de videojuegos.

Sin embargo, todo lo que rodea a la industria de los videojuegos tiene una asignatura pendiente, si bien vamos avanzando pasito a pasito. Os vengo a hablar de la presencia de la mujer, como jugadora, en los videojuegos. Lo de la presencia femenina en prensa daría para otro artículo también, las cosas como son. Pero, no, hoy voy a centrarme en las gamers, que más de una merece, más que un artículo, todo un templo.

No hace mucho escribí un hilo por Twitter explicando ciertos aspectos de la vida cotidiana que suelen experimentar algunas jugadoras. Y digo algunas porque ahora mismo no tengo ningún estudio estadístico a mano, pero como diría Homer: “La gente se inventa estadísticas con tal de demostrar algo, y eso lo sabe el 91% de la gente”; así que sí, voy a arriesgarme y voy a decir que el 90% de las jugadoras han tenido malas experiencias online por el simple hecho de comentar que son mujeres.

Aquí más de uno reaccionaría con lo que comenté por Twitter: Pues no digas que eres mujer. Por suerte, sé que vosotros vivís en 2017 y sabéis que decirle a una persona que finja ser lo que no es sólo para que no le discriminen es algo terrible, ¿verdad? No se trata de llegar a una partida y decir HOLA BUENAS QUÉ TAL SOY MUJER, sino a que, si este dato se conoce en algún momento de la partida, ésta siga con toda la naturalidad del mundo.

¿Que a qué viene todo esto? Pues a que dicha naturalidad no existe. Ni existirá si los niños-rata con los que me he llegado a topar siguen con la misma actitud cuando tengan diez años más. Los insultos, la actitud tóxica y el abuso hacia las mujeres se incrementan cuando estamos en un juego competitivo. Me he cansado de leer “It’s lost” cuando una compañera corrige a otro diciendo “soy mujer”. Por ello, más que en los videojuegos en general hoy voy a centrarme únicamente en la presencia de las mujeres en los eSports. 


Equipos competitivos: ¿separados por sexo o mixtos?

En 2004, Ubisoft fundaba Frag Dolls, un equipo competitivo formado únicamente por jugadoras. Su misión principal era apoyar y animar a la mujer, darle visibilidad en los videojuegos, donde se la consideraba invisible hasta no hace mucho. En mayo de 2015, las Frag Dolls daban por finalizada su carrera profesional. Morgana Romine, más conocida como Rhoulette, comentaba “Nuestra retirada puede tenerse como un progreso, que el ‘chicas jugando a juegos’ ya no es una sorpresa”.

Rhoulette apuntaba, no obstante, que a pesar de los avances, todavía tenemos un largo camino por delante. Sí, ya sabemos que las chicas también juegan, pero no las queremos en nuestro equipo. De hecho, cuando estamos ante un grupo de desconocidos con los que hemos sido emparejados según vete a saber qué criterio, damos por hecho que todos somos machos, hombres hechos y derechos, y que ninguna mujer va a romper con nuestra armonía. Qué triste, ¿verdad?

Precisamente por ello existen equipos femeninos, por esa absurda idea de que la mujer rompe con la armonía de un equipo de machos. Es entonces cuando te preguntas: ¿Es adecuado separar chicos y chicas en los deportes electrónicos? Mi respuesta está clara: No. Aunque hay un “pero”. Os lo explico en el siguiente párrafo, así queda más interesante.

Separar por sexos en eSports, y en videojuegos en general, es completamente absurdo. Aquí no existen pruebas físicas adaptadas a nuestras diferencias biológicas. Un hombre no tiene por qué ser mejor que una mujer jugando a un videojuego. Y no me vengáis con que vosotros tecleáis más rápido, que os hundo el pecho. Hasta ahí, el rotundo “no”.

Ahora pasamos al “pero”. No se trata de que la mujer rompa con la armonía. Se trata de que los hombres no saben tratar con mujeres. Y no me refiero a que les falte tacto o amabilidad. Me refiero a que no se dan cuenta de que somos personas. Eso de pensar que las chicas rompen alguna especie de armonía, de vínculo, entre hombres porque incomodan a estos me parece de lo más lamentable, sí. Pero lo que me preocupa de una mujer en un grupo masculino no es la incomodidad de ellos por que puedan ponerse cachondos o les dé vergüenza hablar con una mujer; lo que me preocupa es que sólo sepan hablar con ella para insultarle, para dejarla como alguien inferior.

Por ello, apoyo firmemente las formaciones mixtas, con chicos y chicas en igualdad de condiciones. Es decir, no quiero que haya una mujer en un equipo porque sea una mujer, sino porque sea buena. Y antes de que me digáis que no hay mujeres buenas en videojuegos, mejor respiráis hondo y seguís a lo vuestro. Pero, sí, a la comunidad gamer le queda una asignatura pendiente que es mucho más sencilla de lo que parece: darse cuenta de que las mujeres también somos personas… ¡y jugadoras!

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