lunes, 30 de enero de 2017

Primeras impresiones de For Honor


Ha sido un fin de semana épico. Por un lado, la beta cerrada de For Honor y sus hordas cargadas de letal acero, y por otro NiOh y ese particular camino de la espada que se marca el joven William en busca de... algo que no puedo deciros todavía. Diferencias y parecidos al margen, lo mejor que me ha podido pasar ha sido juntar estos dos títulos en un mismo fin de semana para ver todo lo que los acerca y aleja y esbozaros las primeras líneas de lo que váis a encontrar en el juego de espadas de Ubisoft.

En un mundo en constantes luchas
For Honor nos sitúa en un mundo en guerra constante desde hace más de mil años. Un mundo en el que las tres facciones que escinden el territorio, Vikingos, Samurais y Caballeros, viven en un combate constante que ha durado tanto tiempo que ya han olvidado por qué se inició. Con la ayuda de Apollyon, la señora de la guerra malvada de turno, las facciones siguen combatiendo porla supremacía en una guerra infinita que tiene visos de nunca terminar.

Todo esto llevado al terreno de juego significa que For Honor tiene previsto usar un sistema narrativo parecido al que vimos en su momento que pretendía implementar MAG: tres facciones en guerra y numerosos conflictos divididos en turnos, campañas y temporadas. Los batallones se enfrentarán en diversos combates que, cada seis horas, supondrán un turno. Según actúen las diversas facciones y su número de victorias y derrotas, cada turno se actualizará el estado del escenario con la situación de cada facción, al igual que sucederá con las diversas campañas. Una vez terminada la temporada, todos los jugadores recibirán jugosos premios según su participación en el conflicto y resultado final del mismo.


Pero lo mejor es el combate 
La gracia de For Honor, por supuesto, radica en el combate: Tres facciones a elegir, cada una con sus propias habilidades y defectos, y tres personajes por cada facción que hacen hincapié en elementos tan dispares como la fuerza, la agilidad, la defensa, el alcance y demás. Por si esto fuera poco, también tenemos distintos tipos de armas, todas ellas personalizables, y que van desde las katanas, tachis y yaris japonesas hasta los mayales, espadas, escudos y espadones de los caballeros y las hachas, espadas y escudos vikingos.

Cada facción, cada personaje y cada arma tiene su propio manejo y sus propias habilidades, a las que se unen bonificadores y penalizaciones por dominio, venganza, héroicidad, etc. Sin embargo, al final, el sistema de combate es un poco mecánico. For honor ofrece tres pociciones de combate para todos los personajes: superior y laterales izquierda y derecha. Para atacar, antes tendremos que adoptar una de estas posturas de ataque con el stick derecho y realizar el ataque con los gatillos, muy parecido a lo que haremos con la defensa.

Este sistema, que al principio es un poco confuso pero en seguida se le pilla el truco, resulta mecánico a la larga, y si bien es una de las grandes bazas del juego, a la vez es un tanto absurdo: en todo momento vemos la postura que el enemigo ha adoptado como gráfico en forma de escudo sobre nuestro rival, lo que hace que se pierda un poco de la magia del combate y un mucho de inmersión.



El juego en sí:
La beta de For Honor (aún queda por ver el resultado final, aunque este llega dentro de dos semanas como quien dice) ofrecía tres modos de juego: dominio, pelea y duelo, muy en la línea de lo que ya estamos acostumbrados a ver en juegos online pero con añadidos, como la posibilidad de jugar contra jugadores o contra IA.

El modo dominio es un 'toma de la bandera' con tres puntos a conquistar, siendo el central donde se desarrolla lo máas duro de la batalla en forma de soldados NPJs enfrentándose mano a mano. El modo pelea es un 2 contra dos en el que lo más importante es el apoyo, y el modo duelo es, como su nombre indica, un duelo de uno contra uno a 'el mejor de cinco rondas' que, para mí, ha sido lo más gratificante del título.

Resumiendo, y por dar unas notas generales, tanto el tutorial de conquista como el modo dominio son 'raros', tienen un punto Musou en cuanto a la necesidad de eliminar enemigos 'minions' a la espera de que llegue el jefe gordo, con el apremio de un juego online, lo que hace la expriencia satisfactoria pero confusa. Los modos pelea y duelo, por el contrario, son mucho más intenso, sobre todo el último, causando una satisfacción especial al saber que el oponente al que has derrotado es un ser humano real.

Aún queda por ver más y por saber cómo solucionarán asuntos como la inversión de recursos y los modos de juego más ambisiosos, pero por ahora For Honor funciona y gratifica, aunque podría hacerlo mejor. Habrá que esperar a la versión final.

¡Nos leemos!

Fuente

0 comentarios:

Publicar un comentario