lunes, 5 de diciembre de 2016

Overwatch es GOTY: Por qué sí y por qué no lo merece



¿Qué tal? ¿Habéis dormido bien? ¿O habéis pasado la noche en vela? No os voy a culpar, ya que teníamos una juerga montada bastante curiosa. Véase, The Game Awards 2016. Vamos a dejar de lado el debate acerca de la calidad de los premios, de las cosas feas de la gala y de toda la movida que, por lo general, suele darse en esta madrugada tan especial para los videojuegos. Porque ellos son los protagonistas de la noche, y eso es lo único que debe preocuparnos. Al menos, en estas líneas.

Supongo que si en algo estamos de acuerdo es en que, de entre todos los protagonistas, el más grande (o el más destacable) es Overwatch. El shooter de Blizzard no sólo se ha llevado el galardón a Mejor eSport 2016 y a Mejor Multijugador – contando también con que la compañía se ha llevado el de Mejor Dirección gracias a él –, sino que, además, ahora puede hinchar el pecho orgulloso y decir: Eh, que soy el Game of the Year. Así, en inglés, que queda como que más guay.

Aplaudid, aplaudid, porque lo merece. ¿O no? Lo cierto es que, como todo en esta vida (y es más sano así), hay diversidad de opiniones al respecto. Cada uno de nosotros tiene la suya, y aunque parece que gana el sí, no hay que despreciar la idea de algunos de que puede que éste no deba ser el juego del año. Es entonces cuando nos preguntamos: ¿Por qué?

No me malinterpretéis, quiero aclarar que yo soy pro Overwatch y me alegra muchísimo que se haya llevado el premio. Pero antes de hablar de por qué sí lo merece, hay que señalar por qué podría no merecerlo. Así, tenemos en cuenta las dos caras de la moneda, que es lo suyo.


Por qué no: Un juego “incompleto”
 
Supongo que la razón principal por la que podríamos decir que este shooter no merece ser el premiado es bien sencilla: Se trata de un juego “incompleto”. Es decir, que carece de un inicio, nudo y desenlace. No hay un modo historia, no hay un punto al que llegamos y todo cambia, los personajes evolucionan, pasan cosas. No hay campaña – y eso es algo que a mí, por ejemplo, sí que me duele – y no puede compararse en ese sentido a otros nominados. El gran favorito era, precisamente, Uncharted 4, donde sí tenemos una historia que contar.

Relacionado con esta carencia de historia, estaría la segunda razón que podríamos destacar: Overwatch juega en otra liga. Nunca mejor dicho. Por género, por estilo y, básicamente, por todo lo que el juego supone, es difícil compararlo con otros. Eso sí, entre los nominados teníamos a Titanfall 2 o DOOM, que son también shooters, aunque cada uno tenga lo suyo.

También podemos considerarlo incompleto en otro sentido, y es que Overwatch es un juego que sigue creciendo, se sigue desarrollando, actualizando. Cada vez más mapas, más campeones, más formas de jugar. Es un título que evoluciona a un ritmo diferente – no es lo mismo una actualización en un juego como Overwatch que en un juego como No Man's Sky, por poner un ejemplo reciente – y que, por tanto, debe verse desde otra perspectiva.

Así que, con una visión general, las razones que podemos dar acerca de por qué podría molestarnos este premio o por qué podríamos pensar que no lo merece se basan en que es difícil clasificarlo, es complicado equipararlo y compararlo a otros títulos. Es como si tuviéramos que romper esquemas para darnos cuenta de que, sí, es el Juego del Año.



¿Y por qué sí? Más allá del propio juego
 
Señalar las razones por las cuales sí se merece ser el GOTY se me antoja mucho más sencillo. Unos gráficos increíbles, muy bien adaptados para atraer a todo el público; personajes encantadores (y Mei), un estilo alucinante, unas mecánicas sencillas y complejas a la vez; un “todo” que lo hace único, dentro, primero, de un género para el cual no innova demasiado, y después, en una etiqueta, como es la de los deportes electrónicos, llena de títulos muy jugados.

Pero no se trata sólo del propio juego, sino de lo que hay detrás de él. Para mí, un GOTY va más allá de lo bien que lo pasas echándole horas. Se trata, también, del propio fenómeno Overwatch. Para empezar, este producto supuso el primer proyecto novedoso de Blizzard en mucho, mucho tiempo. Y con novedoso no me quiero referir a que es la primera vez que innovan desde hace x, sino a que supuso apartarse de lo que hasta ahora les funcionaba (Diablo, Warcraft, Starcraft) para traer una marca nueva.

Más allá de eso, podríamos hablar de las ventas y las cifras tan altas de las que puede presumir el juego. Incluso estoy empezado a cambiar de parecer acerca de la forma en la que debería haberse presentado en nuestras vidas. No puedo olvidarme, ya que estoy, del fenómeno fandom que hay detrás, de los fanarts de tantísimos usuarios, de los cosplayers, de todo lo que ha generado el shooter. En resumidas cuentas: Overwatch es GOTY y lo merece, incluso, más allá del juego.

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