lunes, 14 de noviembre de 2016

XV días para Final Fantasy XV

Quedan XV días para la llegada de Final Fantasy XV, y he de decir que disfruto de cada día que pasa como casi creo que disfrutaré cada día que lo tenga entre mis manos. No es por el juego en sí, puede que Final Fantasy XV sea una experiencia capaz de decepcionarme como otras entregas de la saga, también uno capaz de fascinarme como algunos capítulos previos; eso no lo sé, pero sí que disfruto de la posibilidad de que llegue a mis manos un nuevo episodio de historia viva del videojuego. Y no de saber.

Es lo que llamo el hype controlado. Hay que vivir y disfrutar el hype; claro que cuidándose de sufrir las consecuencias, claro. Es imposible saber a ciencia cierta si un videojuego va a salir mal pero no por ello, no por ese miedo, vamos a dejar de disfrutar de los días previos a nuestra particular navidad. Recuerdo los días previos al lanzamiento de Final Fantasy VIII tras disfrutar de Final Fantasy VII, y de Final Fantasy IX tras este. Para muchos de vosotros serán como los días antes de un nuevo GTA o de un The Legend of Zelda; es como reencontrarse con un viejo amigo del que esperas lo que quiera darte, aunque pueda fallarte, claro.

Final Fantasy XIII fue un chasco para muchos, como GTA IV o Skyward Sword, pero eso no nos hace dejar de esperar un nuevo capítulo de nuestras sagas favoritas, nunca, así somos, estamos aquí para divertirnos al fin y al cabo. Lo bueno de estos días previos es que somos poseedores de lo que creemos que el juego puede darnos, dejando a un lado todo lo negativo que puede llegar a tener; poseemos la idea del juego, lo original del título, la fantasía que han construido en nuestra cabeza los trailers, las demos y los artículos que leemos del videojuego. En el fondo, ese es el concepto de diversión más puro que el medio puede ofrecernos.

Lo sano es saber que aunque luego llegue Final Fantasy XV, y efectivamente no sea la materialización de todo lo que nos esperamos (o sí), hemos de seguir quedándonos con aquello que se nos sugirió, guardarlo en un cajón dentro de nuestros recuerdos y saber analizar con ello los siguientes videojuegos que lleguen de la misma franquicia. De los errores se aprende, y si no que se lo digan a Final Fantasy XIII y su buena evolución hasta Lightning Returns. Un fracaso no ha de impedirnos seguir esperando y deseando que llegue un nuevo juego ni tampoco dejar de ansiar con optimismo eso mismo por temer que el juego falle. Creo que si no obramos así estamos perdidos como jugadores.

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