lunes, 31 de octubre de 2016

Dragon Quest Builders nos ayuda a mejorar nuestra mente

Sigo jugando y muy gratamente, además, a Dragon Quest Builders con mi hija, y una de las cosas que más me ha sorprendido es, aparte de su variedad y seriedad, la forma que tiene de ayudarnos a ejercitar las neuronas con una serie de conceptos sencillos pero que dependen y mucho de elementos tan variados como la intuición, la agilidad mental, la capacidad de antelación, la visión espacial y el prever con antelación una construcción futura en un plano abstracto. 

Los nuevos Exin Castillos 
Dragon Quest Builders bebe de Minecraft pero es más que Minecraft y tiene elementos de LEGO pero es más que LEGO. Respecto al primero, las rutinas de juego son las mismas, pero la aparición de diversos objetivos hacen que esté más allá del juego de Mohjang. Respecto al segundo, puede parecerse cuando construimos con plano, pero una vez comenzamos a crear por libre supera con crece la experiencia de los muñecos de cabeza amarilla.

El nuevo spin off de Dragon Quest es una forma diferente de jugar a los viejos Exin Castillo, unas piezas tipo LEGO con las que podíamos construir castillos, mazmorras, torreones y fosos que, lejos de su homónimo americano, nos permitía con un solo set construir todo lo que nuestra imaginación nos permitiera. Al principio entender las bases de la construcción era un poco complicado, pero luego, como sucedía con el tecnológico Mecanno, nuestras habilidades mejoraban y éramos capaces de ir mucho más allá del librito de instrucciones.

Torre de Rapunzel, diseñada con ayuda de mi hija

Lo mismo pasa con Dragon Quest Builders
Al principio las construcciones son toscas y un poco feas, con errores que no subimos prever a tiempo y con elementos que hacen que las habitaciones y salas pierdan eficacia. Sin embargo, pronto nos acostumbramos a pensar a otro nivel, nuestra mente se agiliza y somos capaces de hacer el plano en nuestra cabeza y colocar los elementos que necesitamos para aprovechar al máximo el espacio limitado en planta y altura para construir auténticas fortalezas o palacios aéreos a los que los enemigos son incapaces de llegar.

Noté esto a nivel personal mientras jugaba al juego, y lo noté aún más en mi hija, que empezó 'ayudándome' con consejos e ideas poco práticas que tardaba un buen rato en decidir para, una semana después, construir ella sola y de cabeza la torre de Rapunzel, eso sí, conmigo a los mandos. Me pareció impresionante cómo en siete días mejoraba su visión espacial y su capacidad para prever los elementos necesarios para construir lo que tenía en mente, y al hablar con la profesora me dijo que había visto una mejora considerable en su uso de los bloques de construción y en sus dibujos.


Los recursos, otro reto a superar

Junto a todo esto de la construcción, que ya de por sí es todo un reto si queremos ser cucos y ordenados, tenemos la obtención de recursos y de los objetos necesarios para salir adelante. Lo que al principio es algo bastante sencillo y se reduce a seguir los consejos y destruir el escenario se convierte, a partir del tercer capítulo, en una curiosa odisea en la que debemos prever lo que necesitamos, cómo construirlo y con qué.

El resultado final es tener que pensar muy bien qué, dónde y cómo conseguir los elementos más básicos, qué construir para poder acceder a elementos mejores y cómo aprovechar estos escasos elementos para contruír algo que nos permita crear los objetos para la misión concreta que nos han encomamendado.

Una vez más, la forma en que tu cabeza aprende a funcionar, creando atajos y bases sobre las que trabajar es interesante, pero visto en un niño que está creciendo es aún más impresionante. Al quinto día mi hija ya me decía qué necesitaba para construir tal o cual cosa, y a la semana, era capaz de decírmelo con dos pasos previos: 'para construir el cofre grande necesitas una urna, para la urna necesitas lime azul, y para el lime azul tienes que ir al portal de enmedio'. El orgullo que te causa esto no os lo podéis imaginar.


El potencial de los videojuegos al descubierto
Una vez más, ya son muchos los efectos positivos que se han descubierto en el uso de los videojuegos: Coordinación mano ojo, rapidez mental y decisoria, desarrollo de la inteligencia intuitiva... Pero Dragon Quest Builders va mucho más allá al ser un juego de construcción de los de toda la vida pero mezclado con una serie de elementos que aumentan el reto de los mismos con objetivos, recursos y objetos que debemos lograr y construir. Un Brain Academy disfrazado de juego divertido que, desde aquí, os aconsejo encarecidamente juguéis con vuestros hijos si son pequeños o compréis a vuestros hijos si ya son capaces de manejar el mando. Hay partes tristes y partes gloriosas, y os asegurareis de que el tiempo que inviertan en él no será 'un tiempo perdido jugando con las maquinitas'.

¡Nos leemos!

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