Desde que asistí a la presentación de Battlefield 1, estuve esperando con ansias el momento en que pondría mis manos en la beta abierta del juego. Este título es una propuesta “retro” por parte de DICE y EA, quienes buscan llevar a los jugadores al marco de la Primera Guerra Mundial. Con el poder de Frostbite y la experiencia del estudio, el nuevo título de la franquicia es un gran contendiente entre los FPS de la generación actual de consolas. 

Al entrar al juego, lo primero que debes hacer es unirte a un escuadrón, seleccionar una de cuatro clases disponibles: explorador, médico, asistencia o asalto, personalizar tus armas, y equipo para descender al campo de batalla. Cada clase tiene acceso a una selección de armas diferente, así como equipo. Por ejemplo, el explorador podrá utilizar balas de un calibre distinto para dañar vehículos, mientras que el soldado de asalto tendrá acceso a cargas de dinamita.
Me hubiera gustado tener acceso a más opciones de personalización, pero al reflexionar sobre la temática del juego, creo que no es algo para preocuparse. Los uniformes de los personajes lucen muy similares a los de aquella época. Eso sí, no le vendría mal algo de personalización facial para que el jugador pueda apropiarse de su personaje.

Al comenzar a jugar, se siente como un título lento y enorme, pero rápidamente me percaté que eso es parte de su encanto. Es decir, ¿cómo hacer un FPS de la primera gran guerra sin adaptar las carencias que tenía el equipo bélico de la época? Perdería relevancia. En ese sentido DICE lo ha hecho increíble. El estudio ha agregado detalles que en los FPS con temática futurista se dan por hecho, como la distancia a la que estás de tu objetivo. Tienes que ser mucho más certero al disparar y eso lo hace sumamente divertido, sobre todo si eres de aquellos que gustan de utilizar el rifle de francotirador. Por lo demás, se controla de manera muy similar a otros juegos del género con la diferencia de que, en este, sí utilizarás más seguido el pad del control para tener acceso al equipo secundario de tu soldado y dar órdenes a tu escuadrón, en caso de que seas el líder. 

Me costó un poco de trabajo adaptarme a las nuevas viejas dinámicas, por lo que, en repetidas ocasiones, fui asesinado de las formas más sencillas posibles. Incluso, mi personaje cometió suicidio accidental varias veces. Esto no quiere decir que sea complicado, de hecho después de algunas partidas, me pareció fácil adaptarme a las diferentes armas y gadgets disponibles.

Ahora, controlar los vehículos resulta un poco complicado si nunca has jugado un título de Battlefield, pero debido a la variedad de éstos, dudo que sea difícil que alguien no se acople a un transporte ya sea un vehículo blindado, un avión, un tren acorazado o un siempre práctico y letal caballito –en el que por cierto, puedes utilizar tu sable.

El desierto de Sinaí –el único mapa disponible– fue el lugar en el que pude probar los dos modos de juego: conquista y asalto. En el primero, deberás hacerte con algunos puntos estratégicos para dominar por completo al enemigo. Este modo, para hasta 64 jugadores, fue, por mucho, en el que más me divertí. Por otro lado, en el modo Asalto, tu objetivo será destruir los postes telegráficos del enemigo. El modo está disponible para 24 jugadores y, aunque también es entretenido, no se compara con el pandemonio que puedes lograr en conquista, al jugar con aviones, tanques, caballería y otros elementos a gran escala.
Por otro lado, los detalles del mapa son asombrosos y prácticamente todo es destruible, lo que refuerza la sensación bélica que EA busca obtener al abordar este conflicto. La forma en la que el clima afecta tu visibilidad es un gran detalle que agrega un desafío adicional a cada encuentro. 

Desafortunadamente, el mapa tiene algunas zonas a los que no todos pueden acceder, lo que se traduce en una ventaja para los jugadores que gustan de hacer trampa. Además, después de jugar varias partidas, ver las mismas construcciones y formaciones de piedra se vuelve tedioso, lo que evidentemente no sucederá en la versión final del juego. 

Gráficamente, Battlefield 1 es imponente gracias al uso del motor Frostbite. Todo se ve nítido, lleno de contraste, sombras etc. que, en conjunto, crean una gran realidad muy creíble. Es como vivir una película de la época. 

Lo que sí ocurrió en varias ocasiones fue que mi partida se terminó de manera prematura, ya que fui expulsado de los servidores, pero para un título masivo como éste, no creo que sea un problema en el futuro. 

Definitivamente, éste es un ejemplo de cómo deben ser los FPS en los próximos años. Ahora estoy aún más ansioso por jugar la versión completa de este gran título.

Por: Rodrigo Martinez
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